Autor: Sealtiel Enciso Pérez
En los remotos ranchos de Sudcalifornia, las mujeres desempeñan un papel fundamental en la vida cotidiana y en la preservación de las tradiciones y valores que han dado forma a la comunidad. Son el pilar y el sostén de estas tierras áridas y desafiantes, donde su labor es indispensable para el bienestar de sus familias y para el desarrollo de la sociedad ranchera.
Las mujeres en los ranchos son las encargadas de dar cobijo y abrigo a sus familias. A pesar de las condiciones adversas del entorno, ellas se aseguran de que cada miembro de la familia tenga un hogar acogedor y seguro. Con habilidad y dedicación, construyen y mantienen las casas, cuidando cada detalle para que sean lugares cálidos y confortables. Su trabajo incluye la recolección y preparación de la leña para el fuego, el lavado y cuidado de la ropa, y la preparación de las camas y los espacios de descanso. Son las guardianas del hogar, velando por el bienestar de todos.
Pero su labor va más allá de las tareas domésticas. Las mujeres rancheras son las transmisoras de valores, tradiciones y costumbres que han sido parte integral de la vida en estos lugares durante generaciones. Desde temprana edad, enseñan a sus hijos las prácticas y creencias arraigadas en la cultura ranchera, inculcándoles el respeto por la tierra, por los animales y por las tradiciones familiares. Son ellas quienes les transmiten el amor por la naturaleza y la importancia de cuidar y preservar el entorno en el que viven.
Además, las mujeres rancheras son el pilar del hombre en situaciones difíciles. En momentos de adversidad, como sequías, enfermedades o accidentes, ellas demuestran su fortaleza y capacidad para enfrentar los desafíos que se presentan. Son expertas en el uso de las plantas medicinales y en el cuidado de la salud de sus familias, brindando alivio y cuidados en momentos de enfermedad. Su sabiduría y conocimiento de la naturaleza les permiten encontrar soluciones y adaptarse a las circunstancias, garantizando la supervivencia y el bienestar de sus seres queridos.
Asimismo, las mujeres en los ranchos desempeñan un papel activo en las labores productivas. A menudo, participan en las actividades agrícolas, ayudando en la siembra, cultivo y cosecha de alimentos. Con destreza, cuidan de los huertos y de las plantas, asegurando la provisión de alimentos frescos y nutritivos para sus familias. También colaboran en el cuidado del ganado, alimentándolo y velando por su salud. Su trabajo en el campo es fundamental para el sustento de la comunidad y para garantizar la seguridad alimentaria.
Además de su participación en las labores del hogar y del campo, las mujeres rancheras también contribuyen al tejido social de la comunidad. Son líderes comunitarias, participando activamente en la toma de decisiones y en la organización de eventos y festividades. Su sabiduría y experiencia son valoradas, y su voz es escuchada y respetada en la comunidad. Son ellas quienes mantienen vivas las tradiciones, organizando celebraciones, bailes y eventos culturales que fortalecen el sentido de identidad y pertenencia de la comunidad.
